Jesús Vico y Asociados, S.L.

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Los retratos en las monedas

Ana Vico Belmonte 06 Febrero 2021

Desde sus inicios, las monedas han sido emitidas por los gobiernos, avalándolas como útiles de pago representativos de un valor en las transacciones. Por ello, los diseños que aparecen en ellas, los tipos monetales, son elegidos por los gobernantes para encarnar a esos Estados en las transacciones o cada vez que fuesen observadas. Con lo que debían elegirse emblemas o elementos de prestigio lo suficientemente identificativos de sus lugares de origen, como para que fuesen reconocidos y admirados allá donde llegaran. No es que sobre ellas se grabasen los emblemas de los Estados, es que con la enorme difusión que tenían las monedas y, por tanto, el gran papel publicitario que ejercían, lo que apareciese sobre ellas también se transformaba en emblema. 



Tetradracma. Alejandro III

Así es como encontramos piezas con elementos característicos de su lugar de origen, relativos a su economía, religión fauna, vegetación, etc. Sin embargo, con la centralización de los Estados en gobiernos personalistas, comienzan a proliferar la representación de retratos. El primer retrato que encontramos sobre una moneda fue el del gran Alejandro Magno. Su efigie aparecía en el anverso de sus monedas representada de forma singular, como un Alejandro heroizado e idealizado en la figura de Heracles, tocado con la piel del león de Nemea aunque sin barba. El mismo retrato que encontramos en las monedas que acuñó en Egipto, donde ya no se identificaba con Heracles como hijo del propio Zeus, sino llevando sobre su cabeza los cuernos de Amón. 



Áureo. Adriano

En las monedas de la República Romana se representó con cierta frecuencia la efigie de cónsules anteriores, como elemento de reivindicación de una filiación honorable por sus descendientes, siendo Julio César el primero en incluir su imagen en vida. Son muchas las representaciones que encontramos de los emperadores romanos en esculturas y relieves, pero únicamente a través de las monedas podremos conocer el retrato de todos y cada uno de ellos, pues lo primero que hacían éstos al llegar al poder era acuñar moneda para pagar a los ejércitos que les mantendrían en el puesto. En todos los denario imperiales contamos con la representación del retrato del emperador o de algún familiar directo como emperatrices o sus hijos, futuros césares y emperadores del imperio. En los retratos de las emperatrices descubrimos, por ejemplo, las modas de los peinados tan famosos en Roma y prácticos para la datación de piezas coetáneas. 



"Faces of Power" (colección de Victor A. Adda), publicado por Numismatica Ars Classica en colaboración con el Museo de Israel. A la venta en Jesús Vico, S.A.

Así es como las monedas nos sirven para reconocer la fisonomía de gobernantes y reyes de la Historia, atestiguando la evolución de los parámetros artísticos en las representaciones así como su propio envejecimiento. Desde el Medioevo hasta la actualidad los gobernantes han ido retratándose en las monedas con porte regio pero plasmando su evolución física desde su acceso al trono, siendo algunos de edad infantil hasta su plena madurez. 


                                                                                                                                                     www.tendenciasdelarte.com           


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¿Marketing en la numismática griega?

Ana Vico Belmonte 27 Enero 2021

Prácticamente desde sus inicios, la moneda griega se caracterizó por la diversidad estilística y tipológica que presentaban sus emisiones. Cada ciudad-estado acuñaba sus propias monedas y sus órganos de emisión, decidían las representaciones que portaban: divinidades, armas, animales, cerámica, etc. La variedad de representaciones fue tan amplia, que incluso dentro de una misma ciudad encontramos monedas con el mismo valor pero apariencia diferente.



Subasta 145. Sicilia. Agrigento. Tetradracma.


Por ello, los diseños o "tipos monetales" tenían tanta importancia, pues debían ser distintivos de su ciudad, ejerciendo como símbolo de ella en las transacciones, al tiempo que servían para identificar su origen. No es que se escogiera un emblema de la polis para plasmarlo en las monedas, sino que lo que se representara en ellas, sería a partir de entonces considerado como tal.



Subasta 145. Rhegium. Bruttium. Estátera.

Teniendo en cuenta el poco espacio con el que se contaba par las representaciones, los tipos debían ser claros y con un lenguaje muy directo, para que cualquier persona ajena a ella, pudiera identificar fácilmente su procedencia. En general, podemos decir que la moneda griega fue muy conservadora en la elección y mantenimiento de los tipos escogidos, lo cuál facilitó la identificación de la pieza más allá de sus fronteras.


La vasta extensión, tanto cronológica como geográfica, en la que se enmarca la emisión y circulación de la moneda griega, le convierte hoy por hoy en una importante y profusa fuente de recursos iconográficos, de los que podemos extraer gran información de su vida social, religiosa, económica, etc. En esta ocasión, queremos destacar aquellas con referencias a las industrias y fuentes de recursos económicos de la polis, donde nos llegan a mostrar la especialidad y especialización de su economía.



Subasta 145. Lucania. Metaponto. Estátera.

Esta exposición de los recursos de la polis: cereales, pesca, olivos, viticultura, etc., fue en su momento, una forma de divulgar y enaltecer su principal recurso económico. Al tiempo que para nosotros supone una fuente de estudio pues, en algunos casos, las representaciones son tan espléndidas y detalladas que podemos adivinar el tipo de uva o semilla de cereal que cultivaron en determinadas zonas. Descubrimos, así, otra función desarrollada por la moneda, no sólo como medio de pago, sino como un elemento publicitario de los recursos de la polis, mostrándose como icono de su patria, allá donde llegara a través de las distintas transacciones. 


Y es que la moneda ha ejercido a lo largo de la Historia una importante labor de comunicación, transmitiendo a sus usuarios mensajes de interés político, económico, histórico, etc., revelándose como un elemento de propaganda de gran utilidad para el Estado.

                                                                                               

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"Fake news" del siglo XVIII: las medallas de Vernon

Isabel Rodríguez Casanova 11 Enero 2021

Las medallas realizadas para conmemorar las hazañas del almirante Vernon podrían formar un grupo aparte dentro de la medallística europea, ya que se conocen más de doscientas variantes distintas. A pesar de ser piezas todas ellas de estilo tosco y poca calidad, acuñadas en metales no nobles, han sido objeto de numerosas publicaciones y son muy apreciadas por los coleccionistas.

El éxito de estas medallas reside sin duda en la popularidad de sus protagonistas, dos personajes de la talla histórica del almirante inglés Edward Vernon (1684-1757) y el español Blas de Lezo (1689-1741). El contexto histórico en el que se acuñaron fue una de las varias guerras que enfrentaron a España y Gran Bretaña en el siglo XVIII, la conocida como “Guerra del Asiento” o “Guerra de la Oreja de Jenkins” que enfrentó a las dos naciones entre 1739 y 1748 por disputas comerciales. El objetivo británico durante la contienda fue paralizar el comercio español desde América atacando los cuatro puertos estratégicos del Caribe: Portobelo, Cartagena, La Habana y Veracruz.

La guerra fue muy popular en Gran Bretaña y se acuñaron centenares de medallas o jetones para ensalzar las hazañas del almirante Vernon, algunas reales y otras supuestas, habida cuenta de que se trataba de la mayor flota aparejada por ese país para una operación en América. Su primer objetivo fue el puerto panameño de Portobelo, que Vernon atacó y tomó el 22 de noviembre de 1739 con solo seis buques de guerra.